IDENTIDAD CATÓLICA

          

           IDENTIDAD CATÓLICA: editorial de febrero de 2002.

 

LA TELEVISIÓN EN NUESTRAS MENTES.

 

            Este aparato, con el que dejamos entrar a extraños en nuestras casas, en nuestras salas de estar, a hablarles y no sólo hablarles, a nuestros hijos es el mayor elemento de manipulación y de corrupción de la Historia de la Humanidad. A cambio, concede entretenimiento, un poco de distracción en nuestras vidas inauténticas y esclavas.

Hace unas décadas, el filósofo más grande del siglo XX, Martin Heidegger, consideraba a la bomba atómica y a la televisión en el mismo rango de peligrosidad para el mundo. ¿Exagerado? Sus juicios dependerán del grado de condicionamiento que sufran.

Tengo la suerte de tener un amigo al que considero mucho más inteligente que yo, y que definió la situación de forma magistral: decía, nuestra generación es la última condicionada, no determinada, por los medios y los aparatos técnológicos (se refería a los nacidos en torno a los años 1968-72 en España, que vieron la televisión en color con 10 años y el vídeo con 15 o 20).

Ahí está la clave: ¿puede un joven cuya naturaleza ha sido determinada desde su nacimiento sustraerse de la influencia de la televisión?

A menudo se escucha a “Juan Nadie” decir que él ya sabe que la televisión manipula, pero que no hay problema, que lo controla. ¡Qué ignorancia de las técnicas de manipulación y condicionamiento!

            El problema es doble: por una parte, la manipulación que afrenta el deseo de libertad de pensamiento de la persona y de los pueblos; por otra, la dimensión religiosa, no sólo moral, de los programas emitidos.

            Dejaremos bien sentado el principio de que la televisión sería negativa aun cuando la programación emitida fuera formidable. Esto es debido a que supone un elemento nuevo, alienante (desconecta de la propia vida, de la iniciativa). Sólo la estricta limitación de las horas diarias y de la calidad de lo visto podrían convertirla en un excelente medio educativo y formativo, integrado con otras actividades al margen (lectura, ejercicio físico, vida familiar, oración, gustos particulares por deportes, actividades, etc).

Voy a exponer el caso de España, que es el que mejor conozco. cada cual podrá ver las semejanzas con su respectivo caso. Como en todos los países, las emisiones comenzaron con un solo canal. Hace unos 10 o 15 años llegaron las cadenas privadas de televisión y luego por satélite y cable. Recuerdo que con la llegada de los canales autonómicos (regionales) y las privadas (Antena 3 y Tele 5) se decía que la oferta cultural y de programas formativos sería más amplia y ganaríamos todos con la diversificación. Burda mentira que difundieron los interesados. Al contrario, la dirección férrea de la televisiones por parte de las logias masónicas dedicadas a los medios, y la dinámica mammonística y comercial de las cadenas, han llevado a lo que querían: una televisión basura en la que no se salva casi nada. Un agujero negro de mal gusto y estupidez crecientes que arrastra a todo lo demás.

Dicen con total desfachatez que eso es lo que quiere el público: pero callan intencionadamente que cuando se han puesto programas de calidad se ha visto cómo han barrido en audiencia a los demás, pero a los amos no le interesa. La programación es una huida hacia delante: no interesa que se vean programas antiguos (en masa) para no cortocircuitar el proceso de adoctrinamiento y evitar la pesadilla de los poderosos (las comparaciones con rigor).

            En España, a finales de los 70, a pesar de la “liberación sexual”, no se encontraba a una muchacha española para participar en un anuncio de televisión que implicara un desnudo o una escena poco decorosa. Quizás no por convicciones religiosas en muchos casos, pero si por vergüenza. Algo es algo. Hoy ni siquiera eso. La inmensa mayoría,  vendería su alma por poder desnudarse en un anuncio, programa o película para ser famosa.

            Últimamente, la televisión se ha visto inundada de tres tipos de programas:

 

- aquellos que llevan a la televisión las vidas de un grupo de gente en directo, para que sus vidas sustituyan a las de los televidentes

 

- los que se dedican a los cotilleos o asuntos del “corazón”, con tertulias de formación para amas de casa y demás incautos televidentes.

 

- los concursos de todo tipo, cada vez más vacíos y espectaculares.

 

            Y de un tipo humano: el sodomita o perro en sentido bíblico. En todas sus variantes se está procediendo a conceder una invitación a todos los hogares a la hez de los pueblos. Esa carroña de transexuales, prostitutos, amanerados, homosexuales y degenerados de toda esta familia. Incluso en anuncios y tertulias, un tipo masculino blandengue, feminista, cretino, va sustituyendo progresivamente a los hombres allí donde sea precisa una voz “masculina”. El tipo masculino no es como la propaganda dice: violento, machista, desconsiderado, grosero, etc. Y evidentemente las mujeres de verdad no pueden aceptar ese cambio.

            Dice la sabiduría popular de las personas mayores, que hoy sólo prosperan las rameras y los perros (entiéndase sodomitas). Es decir, que nos acercamos a trote de cerdos a Sodoma. Hoy, muchos le piden a la maga Circe que los convierta en cerdos y que así están muy bien. Nada hay más adorable para el perro que las cosas del perro...

            Hay un fenómeno en España que no puedo explicarme: el sentimiento antinorteamericano en general, especialmente en los sectores de izquierda. Admiran su cine, sus ciudades, su música, pero odian lo norteamericano sin diferenciar al pueblo machacado (huésped) de su casta dirigente (parásito). Extraña paradoja. Unas décadas atrás veíamos las películas y reportajes en los que salían los norteamericanos en concursos de televisión aplaudiendo, llorando, bailando, etc. Nos reíamos. Ahora lo hacemos igual. ¿Por qué?

            Los estadounidenses nos llevaban unas décadas de “adelanto” en cuanto a manipulación y lo veíamos chocante. Hoy eso se ve ya en España y ya no resulta tan extraño. El programa intensivo de ingeniería social ha tenido éxito.

            En el terreno de la manipulación de la “opinión pública” tenemos un caso sangrante: en 1980, la inmensa mayoría de los ciudadanos estaban en contra del aborto. En el año 200, la casi totalidad está a favor sin condiciones o como mucho en los “tres supuestos” o casos que suponen una burda manipulación.

 

            No nos engañemos, el programa empieza ya en las escuelas (desde las guarderías). Se desnuda a los niños y niñas de 4 años para que los compañeros asuman su sexualidad con naturalidad.

            El holocausto del aborto impregna de un hedor de matadero toda la sociedad; la adoración del oro y de la usura (antaño pecado “contra naturam”, que negaba la sepultura en tierra sagrada al usurero a menos que se hubiera arrepentido en público) embotan de maldad los corazones; la indiferencia ante la corrupción de los menores en televisiones, videojuegos, escuelas, etc. Más nos valdría atarnos una piedra de molino al cuello..

 

            Hermanos, el malvado hace lo que puede, pero nosotros contra nuestra indiferencia, con nuestra complicidad, nos pasamos inmediatamente a su bando. Lo que nos es frío ni caliente, lo escupiré de mi boca, dice el Señor.

            Comenzad la lucha. ¡Apagad el televisor por una horas y leed, rezad, pensad en la lucha!

 

                        Para cualquier consulta o colaboración:

     manueldearbues@hotmail.com

 

IDENTIDAD CATÓLICA - PRINCIPAL